Crónica del golpe de estado en Bolivia

Crónica del golpe de estado en Bolivia

El 20 de octubre se llevaron adelante las elecciones presidenciales donde Evo Morales obtuvo una victoria de 10 puntos de diferencia lo cual derivó en una nueva presidencia pero ante esto, la oposición se pronunció en su contra desconociendo los resultados.

Por Valeria Rodríguez*

Evo Morales llamó a la Organización de Estados Americanos a que realizaran una auditoría compuesta por 36 especialistas y auditores de 18 nacionalidades diferentes, el informe final aconseja llamar nuevamente a elecciones pero en ningún momento habla de fraude.

Asimismo y después de un diálogo con la oposición, Evo Morales aceptó llamar a elecciones nuevamente pero los sectores opositores incluyendo las fuerzas armadas no lo aceptaron y le pidieron la renuncia, todo esto en un contexto de violencia incontrolable donde hubo toma de los canales públicos así como quema de los inmuebles de varios representantes del Mas, el partido de Evo Morales, incluyendo la casa de la hermana del presidente.

La redes sociales fueron inundadas con videos de los militares cortando las banderas de los pueblos originarios de sus uniformes así como las bajadas de las banderas originarias, lo cual puede considerarse un símbolo discriminatorio que deja en claro el espíritu de este golpe militar.

El Macho Camacho

A pesar de que el principal contrincante de Morales en las elecciones fue Carlos Mesa, durante los últimas semanas comenzó a tener presencia pública un tal Luis Fernando Camacho o “el macho Camacho”como le llaman sus seguidores, una especie de Guaidó boliviano que viene del sector territorial pudiente de Bolivia.

Nació y creció en Santa Cruz, una de las zonas más ricas y poderosas de Bolivia y el departamento en el que históricamente habita la mayor parte de la población blanca de ascendencia europea del país.

Su “activismo” comenzó cuando tenía 23 años como vicepresidente de la organización cívica Unión Juvenil Cruceñista, que aunque se autodefine como “cívica” fue calificada por la Federación Internacional por los Derechos Humanos como “una especie de grupo paramilitar” que realiza actos de racismo y discriminación contra habitantes e instituciones indígenas de la zona.

En 2015, ingresó en el Comité Cívico Pro Santa Cruz (donde su padre fue presidente entre 1981 y 1983), primero como segundo vicepresidente y luego como primer vicepresidente. Desde febrero de 2019 Luis Fernando Camacho preside esta organización que nuclea entidades empresariales, vecinales y laborales de la región donde se reúne la mayor parte de la oposición al proceso de transformación que encabeza Evo Morales desde que llegó a la presidencia en 2006.

Camacho además de ser docente universitario es empresario, y junto a su familia forma parte del Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A. Las empresas pertenecientes a esta corporación operan en el rubro de los seguros, el gas y los servicios. Hay versiones que indican que una de las principales causas de su acérrima oposición al gobierno de Morales se debe a deudas y pérdidas millonarias relacionadas con el negocio del gas en Santa Cruz.

Por otro lado, hay medios bolivianos que lo vinculan a los famosos Papeles de Panamá como intermediario, a partir de la creación de tres sociedades (Medis Overseas Corp., Navi International Holding y Positive Real Estates) para ayudar a personas y empresas a esconder sus fortunas en entidades offshore, lavar dinero y establecer esquemas de evasión de impuestos. Por supuesto él niega todo.

Otro componente con el que cuenta este personaje racista y discriminador es la utilización de los símbolos religiosos como la biblia y la virgen como una suerte de escudo que recuerda a las cruzadas o incluso las colonizaciones lo cual es sumamente sensible y preocupante ya que la iglesia católica no está de acuerdo con ello, ésto recuerda a lo sucedido con la corriente evangélica utilizada por Bolsonaro para llegar al poder en Brasil.

¿La historia se repite?

El pasado 29 de octubre, Camacho impulsó un “Paro de las instituciones públicas” y posteriormente pretendió entregar una carta con pedido de renuncia a Evo Morales lo cual fue el puntapié inicial para comenzar a estar atentos a lo que se desencadenó el domingo con la renuncia del Presidente. De hecho, Evo comparó esta actitud de Camacho con la de García Meza en 1980 , cuando depuso a Lidia Gueiler a quien previamente le entregó un pedido de renuncia.

Pero esto no fue suficiente y Evo estuvo al borde de morir en un “accidente” con su helicóptero, el cual no terminó de ser investigado, estos fueron los hechos que de alguna manera demostraban que el racismo era capaz de cualquier cosa.

El domingo después de actos de enorme violencia que recuerdan al accionar del Kukux Klan o el Nazismo, Evo Morales presentó su renuncia ya que nunca quiso reprimir a quienes quemaban e impulsaron un golpe de estado.

La historia lo recordará como el presidente que consiguió que la desigualdad social se reduzca en 25 por ciento, que la tasa de desocupación sea la más baja de Latinoamérica con 4.0 por ciento y que su crecimiento en los últimos años creció 4.6 por ciento, estos datos son los que publicó el Fondo Monetario Internacional lo cual demuestra que hasta incluso un organismo que pretende endeudar países acepta las estadísticas oficiales.

El domingo tras la decisión del presidente de renunciar, su vice, García Linera sostuvo” La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, de los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario”.

La situación en Bolivia es preocupante ya que existe un cercamiento mediático y aumento de violencia sólo queda la resistencia del pueblo que no baja los brazos a pesar del poco acompañamiento de la comunidad internacional.

Se pueden criticar varias acciones de Evo como la falta de un sucesor, ante el referéndum de 2016, el haberle cedido un poco de legitimidad a la Oea, la falta de una milicia propia y hasta incluso la incorporación de una empresa panameña en las elecciones de octubre pero de ninguna manera se puede aceptar que un golpe de estado racista como el que está en desarrollo continúe asentándose en la región.

(*) Co-conductora de Feas, Sucias y Malas de Radio Grafica en Buenos Aires